Discurso de presentación del CD de Radio Universidad
Al principio todo fue oscuro. Y la luz llegó con la palabra. La palabra; viajera indómita que atravesó todos los tiempos y lugares para darle sentido a la existencia humana. La palabra que emociona, que provoca, que sugiere, que nos recrea universos desconocidos en los laberintos de la imaginación. La palabra nos nombra, nos dice, nos interpela. Y nos permite ejercer el pensamiento, constituir ideas, movilizar acciones. La palabra. La que nos cuenta la historia, la que explica a la ciencia, la que se expresa en el arte. La que vive en las letras y en las voces. En esas voces que reconocemos como nuestras, voces amigas que vuelven porque siempre tienen algo que decir. Esas que hoy, como ayer, siguen vigentes, porque siguen conmoviéndonos y haciéndonos pensar. Pensar y hacer. Pensar y actuar. Pensar y decidir. Esas voces que nos dan entidad e identidad, que nos recuerdan de dónde venimos, que nos ayudan a transitar por el camino elegido. Voces que nos enorgullecen, que nos hacen ser mejores, que se encienden como faros en la orilla. Voces que rescatamos del olvido, voces que escuchamos por primera vez, voces que permanecerán con nosotros por siempre y para siempre. Voces entrañables. Voces sabias. Voces que avivan recuerdos. Voces del otro lado del océano, voces de aquí y de más allá, voces que se despliegan como banderas. Voces de ayer y de hoy, voces que resuenan en las aulas de nuestra universidad.
Al principio todo fue oscuro. Y la luz llegó con la palabra. Y la palabra se encarnó en la poesía de Storni y de Mistral, en el dolor de Gelman, en la literatura prolífica de Borges, Sábato, Cortázar, Mujica Láinez, Capdevilla, Ocampo y Bioy Casares, en la elocuencia de Pettoruti y de Picasso, en la sabiduría de Einstein, en la excentricidad de Dalí, en el compromiso de Favaloro, en la denuncia de Walsh, en la inspiración de Tejada Gómez y en el canto de Yupanqui. La palabra se volvió testimonio. El testimonio se tradujo en memoria. Y la memoria ancló en los que dejan su huella en el camino, en los que permanecen más allá del tiempo que les toca vivir, en los que dan cuenta de talentos y convicciones. La palabra se manifestó en testimonios. Testimonios que despiertan sentimientos y nostalgias, avidez por el descubrimiento, interés por el conocimiento. Testimonios que expresan y se hacen oír. Testimonios que humanizan a mujeres y hombres cuestionadores y vanguardistas, silenciosos y ruidosos, humildes y grandilocuentes. Testimonios que subrayan la sensibilidad y la fuerza. Testimonios que persuaden y provocan. Testimonios que agradecen y engrandecen. Testimonios inexorables. Testimonios testigos de su época. Testimonios que habitan la historia y la creación, y que nos dejan con ganas de seguir escuchando.
Al principio todo fue oscuro. Y la luz llegó con la palabra. Y la palabra un día se hizo radio. Y la radio un día se hizo nuestra. Nuestra radio, que durante más de ochenta años multiplicó las palabras y las voces, para contribuir a la construcción de la memoria de nuestra universidad. Esa memoria que nos trae el pensamiento de artistas, científicos y pensadores de nuestro tiempo, quienes dejaron su impronta en el aire de nuestra radio y hoy vuelven a compartir con nosotros su decir y su cantar. Algunos de ellos se formaron en colegios y facultades de nuestra universidad; otros ejercieron la docencia en nuestra institución, y hoy, a través de sus voces, los tenemos nuevamente entre nosotros. Armando Tejada Gómez, Salvador Dalí, Victoria Ocampo, Arturo Capdevilla, Gabriela Mistral, Atahualpa Yupanqui, Alfonsina Storni, René Favaloro, Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Láinez, Adolfo Bioy Casares, Juan Gelman, Rodolfo Walsh, Julio Cortázar, Emilio Pettoruti, Albert Einstein y Pablo Picasso, nos hablan desde su trayectoria, con sus obras y legados. Hoy les restituimos la palabra. Y lo hacemos en un documento sonoro que nos permite poner en presente aquello del pasado que nos interesa, para darle un sentido, un significado que trascienda la coyuntura y la cotidianeidad. Nuestra radio nos tiende un puente hacia ellos, nos permite dialogar con ellos y con tantos otros que poblaron el aire de nuestra radio durante décadas, expresando ideas y pensamientos en libertad, y lo siguen haciendo cada día.
